Memoria, Verdad y Justicia y Nunca más son dos banderas que se han construido gracias al compromiso individual y colectivo de los argentinos y las argentinas a pesar de estar teñido de tristeza, impotencia y bronca. Debemos tener la valentía de sostenerlo para evitar el olvido.
Fue un tiempo en que nuestro pueblo pasó por una circunstancia política, social, económica y cultural que hoy nos avergüenza y duele en lo más profundo de nuestra conciencia.
Aún perduran injusticias que reparar ante tan enorme avasallamiento de los Derechos Humanos.
Fue un tiempo en que precisamente un gobierno de facto deshumanizante, cosificó nuestras vidas pues no tenían valor alguno. Nadie podía pensar distinto, no se permitían las utopías ni los sueños por un mundo más solidario. Por entonces reinaba la intolerancia, la obediencia debida y el terror.
Golpe de Estado, Golpe a la Patria, Golpe a la Democracia, Golpe al Bienestar Social, Golpe… es lo que nos dejaron varios Comandantes en Jefe que se apropiaron del destino de tantos jóvenes, poetas, periodistas, trabajadores, obreros, operarios, estudiantes, docentes, investigadores, religiosos; ciudadanos y ciudadanas que bregaba por la justicia social, la libertad de ideas, la igualdad de oportunidades y las esperanzas compartidas que habilitan a toda sociedad para construir su destino común.
Sus ejecutores no fueron sólo los militares. Sino también acompañaron sectores civiles conservadores, principalmente del empresariado y la Iglesia, bajo una planificación que se conoció como Plan Cóndor para América Latina diseñado desde Estados Unidos.
Esa historia dura, trágica y despiadada que no cerrará sus heridas en tanto y en cuanto no se conozca qué pasó con cada uno de los desaparecidos y torturados en este país.
Pero es cierto que después de cinco décadas la reconstrucción de cada delito va apareciendo con luz propia y de la manera más impensada. La verdad por la justicia se devela poco a poco. Las crónicas van relatando y reconstruyendo datos desperdigados a lo largo y ancho de toda nuestra geografía.
La historia también va mostrando a nuevos protagonistas que en este presente están dispuestos a buscar la verdad a pesar de la oscuridad y el miedo. Y así van apareciendo y desenterrando los miserables actos que estaban impunes.
Es una historia casi inverosímil por trágica y dramática, que ha generado desunión en nuestra patria, donde sobrevivir al horror fue mérito de nobles resistencias como Madres y Abuelas de Plaza e Hijos, que permitió recuperar el Estado democrático y la esperanza que ello conlleva de tener un estado que no debe perderse a pesar del esfuerzo de los sectores reaccionarios actuales quieren imponer en una nueva batalla cultural negacionista que cuestiona datos como los 30.000 desaparecidos o que pretende relativizar la etapa más oscura de nuestra historia actual.
La memoria activa debe impedir que el pasado se repita en el presente, por las y los desaparecidos, por los sobrevivientes, por lucha de las Madres, Abuelas e Hijos de Plaza de Mayo, como ejemplo para seguir luchando ante las injusticias y la entrega de nuestra soberanía y bienestar colectivo.
Por: Mabel Caula